jueves, 29 de noviembre de 2012

...Ariel Bohn





La utilización de un conocimiento ameno como soporte para producir otro generó una mejor disposición a la otra de escribir. En mi caso, la poesía bucólica ofreció sus tópicos, el prado ameno, la ausencia de acción, el agua cristalina, la música, etc. Transformar a los críticos que a veces rozan el aburrimiento en dos pastores que discuten alterando momentáneamente la paz de Títito supuso una nueva caracterización del estudio. El uso meticuloso de versos virgilianos enteros presta un aporte de intertextualidad con el género que ornamente la propuesta bellamente.
La disputa entre González Nieto y Sardi se resuelve por un competencia a instrumento musical en mano, (uno la caña, la otra la lira) y el enfrentamiento de versos argumentativos, donde Títiro, héroe pastoril virgiliano, oficia de juez.
Como mucho de los géneros propios del período clásico, la producción hace gala de referencias mitológicas pertinentes al tópico.
La coordenada ficcional fue la causante de una muchísima mejor dispuesta voluntad y sonrisa, el tópico tan querido y leído ahora podía hablar por mí en una instancia evaluativa desconcentrar la tensión que por lo general presenta.

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